XIII. Termina, el poema
Termina aquí el poema de un traidor.
Feliz traidor, pues ser traidor a Ulises
es el último gozo de mi vida.
(Perro rabioso rebozado en mierda
bajo tu falsa piel de rey y héroe:
¿Creiste que ganabas mi lealtad,
prefiriendo, un buen día, no matarme?).
Traidor a Ulises, sí, pero, por fin,
leal a mis amigos y a Clifila.
¡Oh, Ctesipo, Antínoo, Pisandro,
Anfimedonte, Pólibo, Agelao!
Os negué, traicioné vuestra amistad.
Perdonadme, he cantado como hazaña
de Ulises, la emboscada que él os puso.
Fuí cobarde, mas ved que, vuestra muerte,
hoy, denuncio, como alevoso crimen.
Esta última estrofa del poema,
dulce, horrible Clifila, es para tí.
Hay un cadáver junto a tu cadáver:
Mi perdida sonrisa, mi alegría.
Ayer, te dije adiós, amada mía;
también, hoy, y mañana y para siempre.
Adiós. Adiós, mi dulce amor perdido.