XIV. Nota del amanuense
El pobre Femio me ha puesto el corazón en un puño, con el final de su poema. No me extraña que se sienta morir... pero espero, a mi regreso, encontrarlo vivo.
¡Oh, Femio, te quiero! Adoro a los griegos, fascinante pueblo de analfabetos semisalvajes, imaginativos y contradictorios. ¡Qué cantidad de cosas han discurrido, en torno a este sórdido episodio de lucha por el poder!
Me estimula, sobre todo, Femio Terpíada. Tánto me estimula, que ha logrado embarcarme (nunca mejor dicho) en un viaje a Troya, que no entraba en mis planes. Ha hecho nacer en mí una duda, contraria a la suya. Ésta: que, a lo mejor, sí es verdad que Troya ha sido conquistada y destruída. Me explicaré mejor: Los capitanes de las naves que envío a comerciar a Propontis, continúan incluyendo, como siempre, en la liquidación del viaje, un peaje a los troyanos por pasar el Helesponto.
Pero, ¿Y si Troya ha sido destruída?
Tendría gracia que estuvieran embolsándose, ellos mismos, esas cantidades. Para salir de dudas, iré en persona a Propontis, y, llevaré una de las naves.
-(Pero, Femio, tú no crees del todo en la victoria de Troya sobre los griegos. Si lo creyeras de verdad, a pesar de tu enfermedad, te embarcarías conmigo. No soportas vivir en Ítaca. Desde el regreso de Ulises, desde la muerte de tus amigos, y, sobre todo, desde la horrible muerte de Clifila, a quien tánto amaste, te has vuelto teucro de corazón.)
INFORME DESACONSEJANDO LA UTILIZACION DEL MANGÜIL EN LOS DESIERTOS DE ETIOPIA. CON UN APÉNDICE EN EL QUE SE DEMUESTRA QUE LOS MANGÜILES NO EXISTEN.
Femio me ha dicho que ponga este extraño título a su poema. Me ha dado una explicación parecida a ésta:
- "Primero, es muy improbable que alguien (algún sicofante de Ulises, por ejemplo), pueda sentir curiosidad por tán remoto asunto. Y, segundo: Ese interés, si existiera, no podría durar, después de leer la segunda parte del título".
He querido probar la validez de esta teoría. Anuncié una disertación sobre este asunto en el ágora. Sólo acudieron tres ancianos, que mostraron gran interés por el vino de Chipre que les ofrecí; cuando empecé a describir los promontorios de la costa de Fenicia, en un idioma que no entienden, dormían plácidamente.
Así que, mientras naveguemos por aguas griegas, mi seguridad y el poema de Femio estarán defendidos por ese absurdo título. Si no fuera por eso, yo le hubiera propuesto este otro: AJUSTE DE CUENTAS EN ÍTACA. (¿Para qué, si no me hubiera hecho caso? Y, éste, sí que sería un título peligroso.)
Ah, Femio, Femio... Podría escribir y no parar, sobre tus ideas. Por ejemplo: No soportas que Ulises haya hecho creer que tú presenciaste la matanza de los pretendientes, en pié, con una cítara en la mano. Todavía me parece que te estoy oyendo:
- "Ese cabrón (En nuestras conversaciones, Femio siempre se refiere a Ulises con este epíteto) ha querido inventarse un testigo que lo vió todo perfectamente, en primera fila. Pero, yo prefiero que me consideren un cobarde, debajo de una mesa, que no un idiota. ¿Quién permanecería erguido, sobre un taburete, asiendo una cítara, mientras flechas y lanzas le silban alrededor?"
- "Femio, ¿Por qué no lo dices en tu poema?
-"Porque no se me ocurre cómo decirlo sin
rebajar la tensión emocional.
Pues, yo, por mi propia iniciativa, y sin decirte nada, Femio, lo cuento aquí.
Lo repito: Quiero a Femio, y espero, a mi regreso, encontrarlo vivo. Aunque, probablemente, acabará embarcando conmigo. Hacia Troya, o hacia donde sea. No querrá estar al alcance de Ulises cuando lleguen, a Itaca, las primeras noticias de su poema.
¡Qué interesante viaje! Hablaremos, interminablemente, de estas cosas. Haremos una apuesta sobre si Troya ha sido destruída, o no. Y, pues Femio apuesta a que Troya sigue en pie, yo apostaré a que es un montón de ruinas (y mis capitanes llevan varios años tomándome el pelo).
¡Qué interesante viaje!
Si viene Femio, claro.
Termino.
Epílogo
Original destruido en la Biblioteca de Alejandría, en el primer gran incendio del año 48 a.c.
Estaba archivado en la sección "LENGUAS ARCAICAS", subsección: "ASUNTOS DE DUDOSO INTERÉS: A CLASIFICAR". Hasta su pérdida, probablemente nunca fue leído por nadie.