IV. Polifemo
Mentiras, como Ulises y sus hombres
presos en una cueva por un cíclope.
No existiendo los cíclopes, ¿qué hecho
verdadero, vulgar y lamentable
se esconde entre hojarasca de palabras?
Lo posible, cercano a ese imposible,
es que un fuerte pastor de un sólo ojo,
(¿Perdido, el otro, en lucha con ladrones?)
los maltratara, cuando, no invitados,
entraron en su casa y le robaban.
(¿Reacción excesiva, ese maltrato?
Peor, la reacción del propio Ulises,
cuando mató a los quince pretendientes,
diciendo que le habían arruinado
comiendo unos corderos y unas reses.)
Pues, si Ctesipo hubiera sido rey,
tales son las noticias que, hoy, habría
del suceso de la isla de los cíclopes.
Polifemo sería un espantajo
que Ulises inventó como disculpa.
..
El fértil en ardides y mentiras,
después de discurrir a Polifemo,
se inventó otros caníbales gigantes:
Los lestrigones fueron su disculpa
Para el desastre y lamentable pérdida
del grueso de su flota y de su ejército.
Tales mentiras cuentan los poemas
que el mentiroso Ulises ha inspirado.
¿Repetiré otra vez que no hay gigantes?
Bien lo sabéis, los hombres ilustrados.
Estas verdades, no aquellas mentiras,
nos hubiera contado, de estos hechos,
el aedo del nuevo rey Ctesipo.
N. T. Como puede verse, el autor es muy crítico con respecto a Ulises, a diferencia de Homero, que, varios cientos de años después de los hechos, recogió unas fuentes preexistentes, que recogen los relatos de Ulises, y escribió LA ODISEA, sin valorar con espíritu Crítico lo que contaba. (En las páginas dedicadas a LA ODISEA, resalto con mayúsculas los párrafos más significativos.)
...
Ni uno de los hombres de Ulises sobrevivió para corroborar o negar sus disparatados relatos. La versión que se apunta en el poema que he traducido es más verosímil que la versión de Ulises, recogida por Homero. Llama la atención que el ingenioso Ulises cegara a Polifemo con una clava hallada en su cueva, y no la utilizara como palanca para mover la piedra y poder escapar. Pero, haciendo este comentario, tratamos un imposible como si fuera verdad y le hacemos el juego a Ulises. Téngalo el lector por no leído.