Recuerdo con vergüenza que yo mismo
conté, como verdades, las mentiras
de Ulises. Pero fuí dejando pistas
que hicieran accesible la verdad,
para vosotros, hombres ilustrados,
los que amáis la verdad, sabiendo que ella
nos hace semejantes a los dioses.
Hice ver cómo, no otro, sino Ulises,
narró las imposibles aventuras
(y no hay verdad en hechos imposibles)
que embellecen sus viajes desatrosos.
De igual modo que Ulises inventara
actuaciones de dioses y de monstruos,
para disimular tántos fracasos,
también, yo me oculté tras Atenea,
para acusar al mentiroso Ulises,
para acusar a los conspiradores.
...
Diciendo que Atenea dijo algo,
disimulaba el ser yo quien hablaba;
cuando Mentor, o Mentes, rey de Tafo,
hablaban con Ulises o Telémaco,
fingí que era Atenea, disfrazada,
quien decía las cosas que decían.
¡Prescindid de Atenea, que no existe,
y ved, en cada escena, quién hablaba!
N. T. Nuestro enfadado poeta parece haber conseguido que Homero, trescientos o cuatrocientos años después, se hiciera, de pasada, eco de sus ardides y denuncias contra Ulises (y, también, contra los dioses).
Ver página anterior. Y leer la Odisea para comprobar que, las disparatadas aventuras de Ulises, es el propio Ulises, quién las cuenta. Es su palabra (ningún testigo) frente a la lógica y el sentido común.
Desesperanza en el regreso de Ulises.
(TELÉMACO.-)
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MAS AQUÉL (Ulises) YA MURIO, A CAUSA DE SU ACIAGO DESTINO, Y NINGUNA ESPERANZA NOS RESTA, aunque alguno de los hombres terrestres afirme que ha de volver. El día de su regreso no amanecerá jamás.
(TELÉMACO.-)
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¡Eurímaco! Ya se acabó la esperanza del regreso de mi padre.
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(EURICLEA.-)
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(a Telémaco) Odiseo, del linaje de Zeus murió lejos de la patria en un pueblo ignoto
(ODISEA, I y II)(PENÉLOPE:-)
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Pero mi ánimo presiente lo que ha de suceder: Ni Ulises volverá a casa...
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